Enjuiciados por compartir el evangelio

Anila y Perveen
(Los nombres han sido cambiados para proteger a los individuos y a sus familiares)
17 y 18 años de edad
Paquistán
1997

Anila conoció a Perveen en la escuela. Al ir creciendo, su amistad, Anila le obsequió a Perveen una Biblia y le enseñó sus cánticos cristianos. Perveen aprendió los cánticos con rapidez y se los comenzó a enseñar a su hermana menor cuando sus padres no estaban en casa. Los padres de Perveen pronto se percataron de los cánticos, y siendo musulmanes estrictos no estaban muy complacidos. Pero en lugar de confrontar a Perveen inmediatamente, hicieron que la hermana menor investigara de dónde prevenía su influencia cristiana.

Un día Anila invitó a Perveen a un servicio de Viernes Santo. Cuando la joven musulmana escuchó la presentación del evangelio, aceptó a Jesús inmediatamente. Perveen se sintió muy entusiasmada con su nueva relación con Jesús, y vio como grandes cambios ocurrían en su vida. Leía la Biblia y adoraba a Dios con audacia. Anila estaba consciente de que, no tardando mucho, su amiga enfrentaría oposición por parte de sus padres.

Los padres de Perveen estaban furiosos cuando se enteraron de su conversión, ya que previamente habían hecho los arreglos necesarios para casarla con un joven musulán. Cuando Perveen rehusó nuevamente, se marchó de su casa huyendo.

Cuando los padres de Perveen no lograron hallarla, acusaron a Anila y a su pastor de secuestro. Arrestando a Anila, y la abofetearon y la golpearon frente a sus padres por más de nueve horas. Finalmente la encerraron en la cárcel.

Al siguiente día el pastor de Anila junto con su familia fueron también llevados a la cárcel. Anila y su pastores experimentaron horribles torturas en la cárcel. A ella la torturaron con latigazos dieciséis veces (cinco veces es suficiente para que cualquier individuo normal se desmaye). Cuando los soltaron de la cárcel, Anila estuvo dos meses sin poder sentarse, y su pastor casi no podía caminar por causa de las lesiones en las caderas y los muslos.

Posteriormente, la familia de Perveen la econtró. En los países musulmanes, a menudo a los hijos se les castiga severamente por convertirse al cristianismo. Otros son asesinados por sus padres o por sus hermanos por apostatar, o convertirse a otra fe.

Para restaurar el honor perdido de su familia, el hermano de Perveen la mató de una puñalada, y luego se entregó voluntariamente a las autoridades locales. Como comúnmente ocurre en tales situaciones, al final fue dejado en libertad sin mayores consecuencias.

Entonces Anila fue arrestada bajo cargos de secuestro.

La llevaron a la prisión, y después de un mes le permitieron salir bajo fianza. Ella y su familia huyeron y se escondieron por causa de las amenazas en contra de sus vidas que recibieron de los musulmanes radicales.

En mayo de 1999, Anila recibió absolución de todos los cargos en su contra. Alabamos a Dios por las oraciones de creyentes fieles alrededor del mundo. Continúen orando por su protección allí donde se encuentra escondida.

“He visto lo que hay en el mundo”, dijo Anila, y “y no tiene nada bueno que ofrecer. Jesús es mi única fuente de paz”.

Aún hay cientos, quizás miles de historias similares a esta.
Historias que nunca podrán relatarse de niños y adolescentes cristianos que son asesinados por sus padres musulmanes. Jesús dijo que estas cosas sucederían:

21 Y el hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los matarán.
22 Y seréis aborrecidos por todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.
Mateo 10:21,22

Oren por estos creyentes jóvenes, par que Dios los proteja y los fortalezca. Oren por sus padres, para que también ellos vengan al conocimiento de Jesús como su Señor. Y sobre todo, perdonen a sus perseguidores y oren por el pueblo musulmán para que encuentren el amor de Jesucristo y sean salvos.

Fuente: Libro “Locos por Jesús” de DC Talk.